Cómo reencontrarse en pareja después del verano

Durante el verano, muchas cosas se ponen en pausa. Las rutinas se relajan, hay más tiempo para respirar y, a veces, también para evitar. En medio del descanso, las pequeñas tensiones de pareja pueden parecer menos urgentes. Con suerte, hasta se suavizan. Pero al llegar septiembre, con el ritmo habitual, las cosas que quedaron sin hablar suelen volver a aparecer.

No es raro que, al retomar la rutina, algunas parejas noten cierta distancia. Que la comunicación esté más áspera, que cueste encontrar espacios tranquilos, que cada uno vuelva a su “modo automático” y el vínculo quede en segundo plano. A veces es solo cansancio de estar desbordados. Otras, es una señal de que algo más profundo necesita atención.

Estas sensaciones no siempre se viven como una gran crisis. Muchas veces son silencios largos, falta de gestos cotidianos, la sensación de funcionar más como equipo logístico que como pareja. Y eso también pesa. Septiembre puede ser un buen momento para observar cómo está la relación con calma. Volver a preguntar: ¿Cómo estamos tú y yo? ¿Qué necesitamos ahora que arranca otra etapa del año?

No hace falta tener todas las respuestas. A veces, un paseo sin móviles o una conversación honesta es un buen comienzo. Compartir lo que cuesta, lo que se echa de menos, abrir un poco de espacio para el otro. Aunque dé miedo y nos haga sentir vulnerables.

También puede ser útil pensar si se necesita ayuda externa. No porque la pareja esté “mal”, sino porque hablar con apoyo facilita entenderse mejor. Algunas personas acuden a terapia para aclarar ideas; otras, para no seguir evitando temas que duelen. Y eso, en sí mismo, ya es un gesto de cuidado.

Cada pareja tiene sus tiempos y su historia. No hay un modelo único ni soluciones rápidas. Pero si este septiembre se siente más tenso o frágil que otros años, no significa que algo esté roto. Tal vez solo haga falta escucharse más. O lanzarse a mirar lo que se fue dejando para después.

Algunas ideas que pueden ayudar:
• Reservad 30 minutos a la semana para hablar sin interrupciones. No para organizar, sino para compartir cómo os sentís.
• Recuperad algún gesto cotidiano que os hacía bien. Preparar el café del otro, un paseo juntos.
• No pospongáis conversaciones incómodas. Decir “esto me preocupa” puede abrir la puerta al diálogo.
• Permitíos momentos por separado. Estar bien con uno mismo ayuda a cuidar el vínculo.
• Si sentís que no podéis solos, buscad apoyo. Hablar con alguien externo puede ser una ayuda, no una última opción.

Ana Montalvo
Psicóloga General Sanitaria
a.montalvorodrigo@gmail.com
www.amrpsicologia.com

 

 

¡Sigue a la Revista Urban Style en Instagram y Facebook para no perderte nada!

 

Suscríbete a la newsletter

No te pierdas nada de los contenidos que publicamos a diario, ahora Urban Style en tu correo.

Echa un vistazo a

Laura Pascual Psicología: un lugar para crecer y encontrar tu equilibrio

Laura Pascual es una psicóloga sanitaria especialista en trastornos alimentarios. Su propósito es ofrecerte un …

Suscríbete GRATIS a la newsletter

No te pierdas nada de los contenidos que publicamos a diario, ahora Urban Style en tu correo.

No, gracias