La dificultad para alquilar vivienda: un problema agravado conscientemente

Aquellas personas que buscan una vivienda en alquiler se enfrentan a una realidad cada vez más complicada. La poca oferta, los precios elevados y los duros requisitos por parte de los propietarios, dificultan el alquiler tanto a inquilinos como a propietarios.

¿Cuáles son los principales criterios para alquilar una vivienda?

Los propietarios, ante el miedo a impagos y problemas legales, han endurecido sus condiciones. Estos son los aspectos clave que determinan quién puede alquilar y quién no:

  • Estabilidad laboral: es el factor más importante. Sin un contrato indefinido o una trayectoria laboral estable, es difícil acceder a una vivienda en alquiler. La precariedad en el empleo se traduce, casi siempre, en contratos de corta duración, lo cual desincentiva a los propietarios que buscan seguridad a largo plazo.
  • Ingresos recurrentes: se espera que el inquilino tenga ingresos suficientes y constantes, lo que le capacita para cumplir puntualmente con el pago del alquiler. La relación entre ingresos y precio del alquiler debería ser de al menos 3 a 1 para garantizar la solvencia.
  • Fianzas y garantías: muchos propietarios exigen fianzas más altas y avales como respuesta a la sensación de indefensión que sienten ante un sistema judicial lento. Cuantas más garantías pueda aportar un inquilino, menos riesgo representa.
  • Cuidado de la vivienda: un criterio nada despreciable, ya que los dueños esperan recibir su propiedad en un estado similar al que se entregó, lo que se traduce en la búsqueda de perfiles responsables y cuidadosos.

La inseguridad del propietario y una regulación que no ayuda

Más allá de la selección de inquilinos, existen problemas estructurales que agravan la situación:

  • Exceso de regulación: el constante incremento de regulaciones y normas fiscales dificultan la adaptación a nuevas realidades, lo que impide que se plasmen en los contratos de alquiler los usos y costumbres actuales.
  • Rigidez normativa y modelos de convivencia cambiantes: la falta de claridad en el concepto de vivienda habitual, unido a nuevas realidades de convivencia donde cada vez es más común compartir piso entre varias parejas (familiares o conocidos), genera inestabilidad y dificulta la gestión del alquiler.
  • Altos costes de gestión: las obligaciones impuestas a los propietarios encarecen aún más el alquiler, dificultando la entrada de nuevos inquilinos.

Una crisis habitacional que nadie quiere ver

Como consecuencia de criterios cada vez más estrictos y la creciente inseguridad legal, hay muchas personas que, aunque responsables, quedan fuera del mercado al no cumplir con los requisitos exigidos, viéndose forzadas a compartir piso.

Esta situación, que debería ser excepcional y temporal, se está convirtiendo en la norma, evidenciando el fracaso de las medidas y normativas actuales. Además, esta modalidad lejos de ser algo negativo, es la única solución digna que les queda a algunas personas, y solo es una respuesta de la propia sociedad por la creciente necesidad que tienen ciertas personas de alquilar.

Tengo cierto temor a que también intenten regular esta modalidad de alquiler y terminen por empujar definitivamente a los más vulnerables a la marginación y al mal vivir en las peores condiciones. ¿Acabaremos viendo en España zonas pobladas por chabolas, cabañas y favelas? La miseria reparte miseria.

Lorenzo Guerrero
Promocasa, agencia inmobiliaria

 

 

 

 

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