Hay temporadas en las que, aunque todo parezca estar bien por fuera, la mente no para. Nos vamos de vacaciones, cambian las rutinas, se aligeran los días… pero por dentro seguimos dándole vueltas a lo mismo. A una conversación que tuvimos, a una decisión que no sabemos si fue la correcta, a algo que no salió como esperábamos.
Este “rumiar” mental (darle vueltas una y otra vez a un asunto sin encontrar salida) no es solo agotador, también puede tener un impacto real en nuestro bienestar emocional y físico. Y lo curioso es que muchas veces lo hacemos sin darnos cuenta, como si pensar en exceso nos fuese a dar una solución. Pero no siempre es así.

Una de las razones por las que nos quedamos atrapados en este tipo de pensamientos es nuestra baja tolerancia a la incertidumbre. Nos cuesta aceptar que hay cosas que no tienen una respuesta clara, que no todo se puede controlar o planear. Y entonces la mente entra en modo “búsqueda”: quiere entender, le encanta la certeza. Pero cuanto más buscamos esa certeza inmediata, más nos perdemos en el mismo laberinto mental del que parece imposible salir.
En verano, esta situación puede hacerse más evidente. El ritmo más lento y los momentos de pausa pueden hacer que escuchemos más ese ruido de fondo mental. Es por eso que, aunque sea una época en la que solemos dejar “todo para septiembre”, puede ser un muy buen momento para parar… de verdad. No solo parar las tareas o los compromisos, sino también mirar hacia dentro y ver qué cosas necesitamos trabajar para vivir con más calma.
Si notas que tu cabeza no consigue descansar, aquí te dejo algunos pasos que pueden ayudarte:
• Practica el “no saber”: Intenta quedarte, aunque sea por unos minutos, con la sensación de no tener una respuesta clara. Es incómodo al principio, pero poco a poco te vas haciendo más fuerte frente a ella.
• Pon límites al tiempo de pensar: Cuando te descubras rumiando, pregúntate si ya lo pensaste suficiente o si realmente estás avanzando. A veces ayuda escribir lo que piensas para sacarlo de la cabeza.
• No todo se resuelve con lógica: Hay temas emocionales que necesitan ser sentidos, no analizados. Permitirte sentir también es parte del proceso.
Y si sientes que no puedes con todo solo, recuerda que siempre es válido pedir ayuda. A veces, contar con un espacio profesional donde poder hablar sin juicios puede marcar una gran diferencia. Incluso en verano.

Ana Montalvo
Psicóloga General Sanitaria
a.montalvorodrigo@gmail.com
www.amrpsicologia.com
¡Sigue a la Revista Urban Style en Instagram y Facebook para no perderte nada!
Suscríbete a la newsletter
No te pierdas nada de los contenidos que publicamos a diario, ahora Urban Style en tu correo.
Revista Urban Style Actualidad, moda, belleza, ocio…