Durante años hemos asociado los problemas de audición a la edad. Sin embargo, cada vez más personas jóvenes conviven con algún grado de pérdida auditiva.
Escuchar música a todo volumen de camino al trabajo, utilizar auriculares durante horas, asistir a conciertos o salir de fiesta son actividades habituales para muchas personas jóvenes. Forman parte de su estilo de vida y, en principio, no tienen por qué resultar perjudiciales. El problema aparece cuando la exposición al sonido intenso se convierte en una rutina y el oído no tiene tiempo suficiente para recuperarse.
La pérdida auditiva ya no es, por tanto, una cuestión exclusivamente relacionada con la edad. Además, el deterioro auditivo suele ser progresivo y puede pasar desapercibido durante mucho tiempo. No siempre aparece como una pérdida evidente de audición. En ocasiones comienza con señales mucho más sutiles: dificultad para seguir una conversación en un lugar concurrido, necesidad de subir cada vez más el volumen de la televisión o sensación de que los demás hablan demasiado bajo.
También pueden aparecer zumbidos o pitidos en los oídos, conocidos como tinnitus, especialmente después de acudir a un concierto, una discoteca o pasar varias horas escuchando música a un volumen elevado. Si estos síntomas se repiten o persisten, conviene prestarles atención y consultar con un profesional.
Y es que el oído no entiende de tendencias ni de edades. Las células sensoriales encargadas de transformar las ondas sonoras en señales que interpreta el cerebro son especialmente sensibles a una exposición excesiva al ruido. Cuando se dañan, su capacidad de recuperación es limitada.

La cara oculta de los auriculares
Hoy en día los auriculares se han convertido en un accesorio imprescindible para el ocio. El problema no reside necesariamente en utilizarlos, sino en cómo, cuánto tiempo y a qué volumen.
Una regla sencilla puede servir como referencia: si necesitamos elevar mucho la voz para mantener una conversación mientras llevamos los auriculares puestos, probablemente el volumen sea demasiado alto.
Por tanto, reducir el volumen, hacer descansos periódicos y evitar prolongar durante horas la exposición a sonidos intensos son pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia. También es recomendable utilizar sistemas de cancelación de ruido en determinados entornos, ya que permiten escuchar con mayor comodidad sin necesidad de aumentar tanto el volumen para compensar el ruido exterior.
Por otro lado, los oídos están expuestos a niveles elevados de sonido en festivales, conciertos, discotecas, eventos deportivos o gimnasios. Los protectores específicos para conciertos, por ejemplo, reducen la intensidad del sonido sin aislar completamente al usuario del ambiente.
Nuestra recomendación es que no esperes a tener síntomas para empezar a cuidar tu audición. Las revisiones auditivas pueden ayudar a detectar alteraciones de forma temprana. Una evaluación sencilla permite conocer cómo estamos oyendo y, si existe alguna alteración, valorar las opciones disponibles.
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