Tierra de maharajás, la India es un país grandioso, lleno de contrastes, color, espiritualidad y exotismo. Desde las montañas del Ganges hasta las fértiles llanuras, el espíritu religioso está presente en todas las costumbres y en la vida cotidiana de sus habitantes. Por todo ello, no es de extrañar que sea uno de los destinos más fascinantes y embriagadores del mundo.
La India está dividida por regiones: el norte, el sur, el este, el oeste y las regiones centrales. Cada una de ellas tiene múltiples lugares que visitar, por lo que es recomendable pasar una larga temporada en el país para poder descubrir todo su esplendor. No obstante, si solo cuentas con unos días, estas son las ciudades que no pueden faltar en tu ruta.
Nueva Delhi
Puerta de entrada a la India y ciudad divina, ofrece la posibilidad de visitar sus numerosos templos y lugares históricos. Además, sus mercados ambulantes no te dejarán indiferente.
El Qutab Minar y la tumba de Humayun, dos de sus monumentos más importantes, han sido declarados Patrimonio de la Humanidad. Otros lugares de interés son el Rashtrapati Bhavan, antigua residencia de los virreyes británicos y actual palacio presidencial; la Puerta de la India, memorial elegido en honor de los soldados fallecidos durante diversas guerras; el Raj Ghat o memorial de Mahatma Gandhi; la Mezquita Jama Masjid y el Fuerte Rojo.


Agra
Parada imprescindible para admirar el Taj Mahal, considerado como la obra cumbre de la arquitectura india y la más sublime muestra de amor del emperador mongol Shah Jahan a su esposa favorita, Mumtaz Mahal, fallecida durante un parto.
Aunque el mausoleo cubierto por la cúpula de mármol blanco es la parte más conocida, el Taj Mahal es un conjunto amurallado de edificios que ocupa 17 hectáreas y que también incluye una gran mezquita, una casa de invitados y jardines.
Declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1983, este mausoleo fue designado una de Las Nuevas Siete Maravillas del Mundo Moderno.

Jaipur
La ciudad rosa de Rajastán fue construida en estuco rosado para imitar la arenisca. Desde que en 1905 se repintaron sus edificios en color rosa para dar la bienvenida al príncipe de Gales, este color se considera un símbolo de la hospitalidad de Jaipur. Entre los lugares de mayor interés destaca el impresionante Hawa Mahal o Palacio de los Vientos, que alberga jardines y una laguna.

Jaisalmer
De la ciudad rosa pasamos a la ciudad dorada, llamada así porque está construida con piedra arenisca amarilla, que al atardecer se tiñe de tonos dorados. Su magnífica fortaleza, habitada todavía por familias locales, se alza sobre una colina y guarda dentro un laberinto de callejuelas, templos jainistas y casas con balcones esculpidos al detalle.

Amritsar
La ciudad sagrada de los sijs, situada en el norte del país, alberga monumentos tan impresionantes como el Templo Dorado, una maravilla arquitectónica cubierta de láminas de oro y construida en una pequeña isla del Lago del Amrit.

Khajuraho
Esta ciudad cuenta con el mayor conjunto de templos hinduistas del país, famosos por sus esculturas eróticas. Los templos están considerados por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad desde el año 1986.

Varanasi (Benarés)
Ningún viaje a la India estaría completo sin visitar la ciudad santa situada a orillas del río Ganges. Es una de las siete ciudades sagradas del hinduismo, así como para el jainismo y el budismo.
Aquí la vida y la muerte van de la mano, algo que podrás comprobar en los impactantes ghats, escalinatas que conducen al río, en los que se realizan diferentes rituales hinduistas como las cremaciones.

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