Casarse con el sonido de las olas de fondo, la brisa marina y un atardecer como escenario es el sueño de muchas parejas. Las bodas en la playa ofrecen un ambiente relajado y romántico difícil de igualar, pero también requieren una planificación específica para que todo salga según lo previsto.
Si estás pensando en celebrar tu gran día junto al mar, estos son los aspectos que no puedes pasar por alto. ¡Toma nota!
Elige la playa adecuada
No todas las playas permiten la celebración de eventos privados, por lo que el primer paso es informarte sobre la normativa local y solicitar los permisos necesarios. También conviene valorar aspectos como la accesibilidad, la disponibilidad de aparcamiento, la cercanía de alojamientos para los invitados o la posibilidad de contar con un espacio cubierto en caso de que el tiempo cambie.
Escoge la mejor época del año
Aunque el verano suele ser la opción más popular, no siempre es la más recomendable. Durante la temporada alta hay más afluencia de turistas y las temperaturas pueden resultar incómodas tanto para los novios como para los invitados.
La primavera y el inicio del otoño suelen ofrecer un clima agradable, playas menos concurridas y una luz perfecta para las fotografías.
Aprovecha la magia del atardecer
Si hay un momento perfecto para celebrar una boda en la playa, es la conocida como «hora dorada», justo antes de la puesta de sol. La luz es más suave, las temperaturas son más agradables y el entorno adquiere una atmósfera especialmente romántica.
Además de crear un ambiente único para la ceremonia, este momento ofrece unas condiciones ideales para conseguir fotografías espectaculares.

Ten un plan B
El mar aporta un escenario espectacular, pero también es imprevisible. El viento, una lluvia inesperada o un fuerte oleaje pueden alterar los planes.
Por eso es importante contar con una alternativa, como una carpa elegante, un salón cercano o un espacio cubierto donde poder trasladar la ceremonia o el banquete si fuera necesario.
Piensa en la comodidad de los invitados
La arena puede resultar incómoda para caminar con tacones o permanecer de pie durante mucho tiempo. Una buena idea es instalar una pasarela de madera, ofrecer un rincón para dejar el calzado o incluso animar a los asistentes a disfrutar de la ceremonia descalzos.
También es recomendable disponer de zonas de sombra, agua fresca, abanicos o sombrillas si la boda se celebra durante los meses más cálidos.
Apuesta por una decoración que acompañe el entorno
La playa ya ofrece un escenario privilegiado, por lo que no hace falta recargar la decoración. Materiales naturales como la madera, el mimbre, el lino o las fibras vegetales encajan a la perfección con este tipo de celebraciones.
Las flores en tonos blancos, arena, azules o verdes aportan frescura sin restar protagonismo al paisaje.
Elige un vestuario y un maquillaje adaptados al entorno
Los tejidos ligeros y vaporosos son los grandes aliados de una boda junto al mar. Vestidos confeccionados en gasa, crepé o seda permiten mayor libertad de movimiento y resultan más cómodos cuando hace calor.
En el caso del novio, un traje de lino o algodón en colores claros aporta elegancia sin renunciar a la comodidad. También conviene adaptar el calzado a la arena o, simplemente, prescindir de él durante la ceremonia.
En cuanto al maquillaje, lo ideal es apostar por un acabado ligero y de larga duración. Las altas temperaturas, la humedad y la brisa marina pueden hacer que el maquillaje se deteriore con mayor rapidez, por lo que es recomendable utilizar productos waterproof, una buena prebase y un spray fijador para mantener el look intacto durante toda la celebración. ¡Confía en maquilladores profesionales y olvídate de los imprevistos!
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