viernes , 20 septiembre 2019
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Turquía, un puente entre civilizaciones

Sí, es verdad. Apenas han pasado unas semanas desde las navidades y ya estamos pensando en nuestras próximas vacaciones. Y es que nada mejor que planear un viaje para hacer la vuelta a la rutina más llevadera. Desde Urban Style, te sugerimos un destino perfecto para que empieces a soñar: Turquía, y más concretamente, Estambul y Capadocia.

ESTAMBUL

Conocida históricamente como Bizancio y, después, como Constantinopla, es la ciudad más poblada de Turquía y el centro histórico, cultural y económico del país. Fue sucesivamente capital de Estados soberanos como el Imperio romano, el Imperio romano de Oriente, el Imperio latino y el Imperio otomano hasta 1923, cuando se terminó en la Ocupación de Constantinopla.

Caótica y serena a su vez y con casi 15 millones de habitantes, Estambul es la ciudad más grande de Turquía y una de las más visitadas del mundo. Demasiado oriental para ser europea y excesivamente occidental para ser asiática, es precisamente este tipo de contrastes lo que la hace única.

Ubicada en el estrecho del Bósforo, entre el mar de Mármara y el Mar Negro, se trata de una ciudad transcontinental que separa Europa y Asia.

Estambul ha sido y es un crisol cultural y étnico. Precisamente este hecho explica que haya numerosas mezquitas, iglesias, sinagogas y palacios históricos dignos de visitar. Es tal su riqueza cultural e histórica, que en 1985 la Unesco declaró las zonas históricas de la ciudad como Patrimonio de la Humanidad.

Estambul

La ciudad vieja se extiende por las dos orillas del Cuerno de Oro, una estrecha bahía en forma de cuerno que fue el puerto de esta ciudad. Está atravesado por cuatro puentes cuyos nombres desde aguas arriba hasta la desembocadura en el Estrecho del Bósforo son: puente Haliç, o del Cuerno de Oro, Eski Gálata o viejo puente Gálata, puente de Atatürk y puente Gálata. Este último, que une el barrio de Eminönü con la zona de Gálata, es la más frecuentada por los turistas y la más famosa por las bonitas vistas que ofrece de la ciudad. El Puente Gálata se abre en su centro para permitir el paso de los barcos, si bien el tráfico comercial de cargueros ahora se ha desplazado a puertos construidos en el Mar de Mármara. En el Cuerno de Oro se aglutina el mayor número de edificios de interés cultural de la ciudad.

La Mezquita Azul

Es uno de los iconos de Estambul y el edificio más famoso de la ciudad junto con el de Santa Sofía. Su verdadero nombre es la mezquita del Sultán Ahmed. Destaca por su gran belleza estética, con un edificio central rodeado por seis espigados minaretes. Merece la pena visitar su bello patio interior con la sala de oraciones cubierta de miles de azulejos en tono azulado. Las mejores horas para visitarla son al amanecer, cuando los rayos del sol iluminan su fachada norte, o al anochecer, para verla bellamente iluminada.

Santa Sofía

Unos la denominan basílica, que es lo que fue en sus orígenes, en el siglo VI, y otros la denominan mezquita. Y es que, tras la invasión otomana de la ciudad en el siglo XV, fue habilitada como tal tras añadirle cuatro minaretes. Actualmente no es ni una cosa ni otra ya que es un museo. Si su fachada, con una gigantesca cúpula rematando una construcción monumental y grandiosa, es imponente, el interior resulta sobrecogedor.

El Palacio Topkapi

En sus más de 700.000 metros cuadrados, el Palacio Topkapi cuenta con cuatro patios y múltiples edificios en su interior: sala de armas, cocina, establos reales, tesoro y muchos más. De hecho dentro de sus murallas se encuentra el Museo Arqueológico y otros edificios de interés. De entre las múltiples partes que tiene el palacio, una de las más importantes es el Tesoro, que cuenta con algunos de los objetos más valiosos del mundo, como el diamante del cucharero (un diamante de 88 quilates que perteneció a Letizia Ramolino, madre de Napoleón) o el puñal topkapi (el arma más cara del mundo, construido en oro con esmeraldas incrustadas). Otra zona a destacar es El Harén, el lugar donde residía el Sultán, su familia y un conjunto de entre 500 y 800 mujeres de alto nivel cultural adiestradas en ciertas habilidades. La Reina Madre era la máxima responsable del Harén.

La Torre Gálata

Es una de las torres más antiguas del mundo. Desde su parte más alta se obtiene una de las mejores vistas de Estambul. La primera Torre Gálata fue construida en madera en el año 528 para servir como faro. En 1348 fue reconstruida por los genoveses con el nombre de Torre de Cristo. Durante la conquista de Constantinopla en 1453, la torre fue ocupada por el Sultán Mehmet II.

Torre Gálata

CAPADOCIA

Región que se encuentra en el centro de Turquía. En el año 1985, fue incluida por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad. Las características geológicas de la zona hacen que sus paisajes se describan a menudo como paisajes lunares. A lo largo de los siglos, Capadocia fue objeto de continuas invasiones. Los habitantes de la región construyeron refugios subterráneos para sobrevivir durante meses. Se trata de auténticas ciudades construidas en el subsuelo equipadas con respiraderos, caballerizas, panaderías, pozos de agua, y todo lo necesario para albergar poblaciones que podían llegar hasta 20.000 habitantes. Kaymakli es un buen ejemplo de ello.

Capadocia

Otra visita obligada de la Capadocia, es el valle de Göreme. Se trata de un valle también conocido como el Museo al aire libre de Göreme y que forma parte del Parque Nacional del mismo nombre. En el valle se encuentran numerosas montañas rocosas y en ellas, en su interior, se construyeron monumentos, capillas, alcobas, almacenes e iglesias en el siglo III-IV.

PAMUKKALE

Una de las grandes atracciones turísticas de Turquía se encuentra en el sudoeste del país: las aguas termales de Pamukkale (“castillo de algodón” en turco) en la provincia de Denizl. Situado en el valle del río Menderes, este capricho de la naturaleza tiene su origen en los movimientos tectónicos en la depresión de la falla de la cuenca. Como consecuencia de estos movimientos, brotaron las aguas termales con un alto contenidos en “creta”, una roca sedimentaria blanca que al precipitarse da el color característico a la zona.

Pamukkale

 

 

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