martes , 21 mayo 2019
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Meditación, una gran desconocida y la aliada de nuestra felicidad

Una experta nos aproxima y aclara las verdades y los mitos sobre esta manera de aceptación personal y toma conciencia del momento presente.

La Real Academia de la Lengua Española define el término meditar como “pensar atenta y detenidamente sobre algo”. Una frase que encuadra el término dentro de los límites del pensamiento, de la mente. Sin embargo, gracias al despertar de nuevas terapias y prácticas holísticas, cada vez son más las personas que están tomando conciencia del verdadero significado del término y, como no, de un ejercicio que nos acerca de una manera importante a la aceptación del momento presente y, por tanto, a la felicidad.

Pero, ¿qué es en realidad la meditación? Elena Merida, Experta en Mindfulness MBSR (Mindfulness based Stress Reduction), creado por Jon Kabat Zinn, nos da las claves acerca del concepto: “La meditación no es una técnica, ni una colección de técnicas, sino una forma de ser o de ver y percibir. No tiene nada que ver con el logro de algo especial o de un resultado que satisfaga nuestros deseos y expectativas sino que se trata de un gesto interno que permite que nuestro corazón y nuestra mente cobren conciencia del momento presente tal cual es”.

Se trataría, como asevera la experta, de una manera de ser conscientes de nosotros mismos y de la forma de relacionarnos con lo que nos rodea y de cómo lo observamos y trabajamos. Una consciencia que surge de la atención plena.

OBJETIVO: CONECTAR CON LAS EMOCIONES

Así, por medio de los ejercicios que un especialista nos marca, se puede lograr de manera progresiva conectar físicamente con el momento presente por medio de nuestras emociones y nuestras ideas: “Es algo simple pero no es fácil, porque tienes que querer vivir el momento presente, en lugar de estar atrapados en el pasado y en el futuro perdiéndonos lo que está pasando en el instante que estamos viviendo”.

Como explica Elena, la conciencia plena se ejercita prestando atención de manera activa en el momento presente, sin juzgar y conectando con nuestra respiración.

Aunque, debido al desconocimiento, numerosas personas relacionan la meditación con una creencia, lo cierto es que existen certezas físicas y científicas que han demostrado la reacción que genera esta forma de ejercitar la consciencia: “La amígdala, la zona del cerebro que reacciona a las amenazas y atrapa la atención, se refuerza, se mejoran las conexiones neuronales e incluso se producen cambios en el genoma como se han demostrado diversas investigaciones neurológicas”.

No se trata de un resultado mágico, tiene una explicación lógica abalada por un trabajo profesional: “Aumentando la conciencia, los cambios en la vida vienen solos. Requiere disciplina, pero lo curioso es que no hay que hacer nada. No se trata de cambiar nuestra vida, sino enamorarnos de ella”.

PASOS PARA EMPEZAR A MEDITAR

Una vez iniciados en la meditación y guiados por un experto, hay varios puntos a tener en cuenta que no podemos obviar, como nos cuenta Elena Mérida:

Informarse y conocer las opciones. Existen diferentes técnicas para meditar y es importante escoger la más acorde con nuestras necesidades y habilidades, para así facilitar el proceso. Por ejemplo, si le atrae más la música que el silencio; si prefiere no empezar de cero y necesita apoyo en el proceso.

• Reservar el lugar y el momento. Nuestro cuerpo funciona de diferente manera basado en el horario y hábitos que manejamos, y también reacciona distinto al cansancio y el estrés. Si es nuevo en la práctica de la meditación elija un momento del día donde esté alerta. Empezar a meditar a media noche después de un día de trabajo intenso quizás
conlleve a quedarse dormido en la mitad de la sesión; o de pronto no es una persona madrugadora y practicar en la mañana pueda tener el mismo resultado. Así mismo, elija un lugar de su hogar o trabajo donde pueda meditar sin interrupciones y donde se sienta cómodo y a gusto con olores, colores y sensaciones.

• Respiración. Aprender a respirar es esencial para lograr un nivel profundo de relajación y renovar la energía del cuerpo, proveyendo oxígeno a los órganos internos y especialmente al cerebro. Para empezar, es ideal sentarse con la espalda recta y en una posición cómoda. Inhale por la nariz lenta y profundamente, sostenga la respiración por cuatro segundos y exhale también lentamente. Al inhalar, el pecho no debe moverse mientras que el estómago se infla; al exhalar, el pecho se mantiene y el estómago vuelve a su estado inicial.

Es importante que al empezar la práctica no te preocupes por la técnica en sí o en si lo está haciendo de forma correcta. Simplemente empiece a construir el hábito, poco a poco, siendo paciente con el proceso.

No obstante, podemos comenzar a entrenar la mente con sencillos ejercicios que te permitan incorporar la meditación a tu día a día. Por ejemplo, alarga el tiempo que dedicas a cepillarte los dientes y concéntrate en las sensaciones físicas que te produce, manteniendo una respiración consciente y realizando movimientos pausados. También el pequeño paseo que haces caminando de tu casa a la parada del autobús, coche o metro, puede servirte
para desarrollar plena consciencia de tus movimientos, tus pensamientos. Sin duda, unos pequeños primeros pasos a los que parece imposible resistirse gracias a su sencillez.

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