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jueves , 22 febrero 2024

Los elementos nutricionales de las plantas

Los alimentos básicos de las plantas son tres: nitrógeno, fósforo y potasio. 

Las plantas son sensibles a los cambios de ambiente que las rodean. Estos cambios, en ocasiones, pueden ocasionar serias alteraciones en las funciones vitales de las mismas como la fotosíntesis o, sencillamente, un afeamiento y debilitamiento general.

Los alimentos básicos de las plantas son tres: nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), cuyas iniciales verás junto a tres números que indican su porcentaje en los fertilizantes.

El nitrógeno es el nutriente que da el color verde y el crecimiento vegetal, imprescindible en las primeras etapas, sobre todo cuando está brotando en primavera; contribuye al desarrollo de hojas y raíces.

Su carencia se revela en forma de falta de vigor, escaso follaje y hojas amarillentas; su exceso potencia un crecimiento exagerado y a la postre una planta débil.

El fósforo es el nutriente del vigor y de la floración. Hace a las plantas más robustas y resistentes a las enfermedades y condiciones adversas. Es especialmente importante para los árboles y arbustos que crecen al aire libre. Favorece el desarrollo del sistema radicular y potencia la aparición de las flores, los colores intensos y el aroma. Su carencia se manifiesta en hojas con los bordes secos, pocas flores y frutos, atrofia y raquitismo.

El potasio activa la fotosíntesis y da solidez a los tejidos. Aumenta la resistencia de las plantas a las heladas y a las enfermedades criptogámicas. Cuando falta, el crecimiento se ralentiza y el borde de las hojas adquiere un color amarillento y pardo-rojizo.

A estos tres principales se suman otros nutrientes necesarios en pequeñas dosis, como el magnesio (forma parte de la clorofila y da un color verde intenso), hierro (interviene en la fotosíntesis y la respiración, esencial para la formación de la clorofila), azufre (corrige los suelos calizos, e interviene en procesos fisiológicos de la planta), zinc, calcio, cobre, boro, etcétera.

De forma rápida y general las carencias de los diversos nutrientes se muestran de la siguiente forma:

Calcio: las hojas nuevas con malformaciones o sin crecimiento, el resto las mantiene verdes.

Hierro: las hojas nuevas tienen tonos amarillos, manteniendo los nervios verdes. Las hojas maduras las mantienen normales.

Nitrógeno: todas las hojas adquieren un color amarillo claro.

Potasio: los bordes y las puntas de las hojas adquieren un color amarillo, especialmente en las hojas más nuevas.

Magnesio: puntos amarillos o blancos en las hojas entre los nervios.

Fosfato: hojas más oscuras de lo normal, se efectúa una defoliación con el tiempo.

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