martes , 24 noviembre 2020

La ruta de los castillos de Guadalajara

Por suerte no es necesario viajar lejos para escapar de la rutina y descubrir un pasado fascinante. Prueba de ello es la ruta de los castillos de Guadalajara. Un recorrido por algunas de las fortalezas más imponentes de la provincia, cada una con sus historia y sus peculiaridades, pero todas con un pasado común en el que tuvieron un importante papel defensivo en esta “tierra de castillos”. Son todos lo que están pero no están todos los que son…¿Quieres descubrir los castillos más bonitos de Guadalajara?

CASTILLO DE TORIJA

Torija es un excelente punto de partida para comenzar nuestra ruta de los castillos de Guadalajara. Y es que si eres un asiduo de la A2, seguro que más de una vez te has fijado en su precioso castillo. Cuenta la leyenda que fue construido por orden de los Templarios y, tiempo después, la todopoderosa familia Mendoza se lo arrebató al rey de Navarra.

Durante la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil española sufrió numerosos desperfectos, pero fue restaurado y hoy en día alberga el museo dedicado a la obra literaria de Camilo José Cela: Viaje a la Alcarria.

CASTILLO DE ATIENZA

Ya en el Poema de Mío Cid se le describía como “una peña muy fuerte”, tanto que ni el mismísimo Rodrigo Díaz de Vivar quiso entrar en combate. Y es que este castillo que domina la villa medieval de Atienza y parece un barco surcando los cielos, fue un bastión defensivo de enorme importancia en tiempos de los celtíberos, de los árabes y, sobre todo, en la Edad Media. Aunque tras las numerosas contiendas cayó en un periodo de abandono, el año pasado volvió a revivir el esplendor de otros tiempos cuando fue seleccionado para ubicar uno de los tronos repartidos por el mundo y que servían para promocionar la última temporada de Juego de Tronos.

CASTILLO DE ZAFRA

Es otro de los castillos que alcanzó fama mundial gracias a Juego de Tronos, ya que fue elegido para representar a la Torre de la Alegría, atrayendo así a masas de fans de la serie hasta este apartado rincón de la comarca de Molina de Aragón. Sin embargo, la fama que le ha dado Juego de Tronos ha servido para recordar lo que ya se sabía: que el castillo de Zafra es uno de los mejores ejemplos de castillo roquero y que el entorno en el que se ubica, la desierta Sierra de Caldereros es, cuanto menos, espectacular.

CASTILLO DE MOLINA DE ARAGÓN

Es imposible pasar por Molina de Aragón y no levantar la vista hacia su imponente castillo. Molina también fue una plaza segura para el Cid Campeador en su camino a Valencia, de ahí que forme parte de la ruta turística conocida como “Camino del Cid”.

Pero la historia de Molina de Aragón es demasiado extensa. Su castillo fue un viejo alcázar musulmán, y tras la victoria de Alfonso I El Batallador y la proclamación del Señorío de Molina, sus murallas fueron ampliadas. De los ocho torreones originales se conservan seis, y si vas a Molina te recomiendo que no dejes de visitar esta fortificación, que de atalaya islámica pasó a bastión defensivo de todo un Señorío. Y lo que le queda…

CASTILLO DE LA RIBA DE SANTIUSTE

Un castillo que se erige poderoso sobre un escarpado cerro, dominando todo el paisaje a sus pies. Pero también un castillo que atesora mucha historia, leyendas y…¡fenómenos paranormales! Son tantos los testimonios de que allí pasaban cosas extrañas que hasta Iker Jimémez se hizo eco en un par de programas. Por lo visto son muchos los que han visto a una “dama blanca” pasearse por los fríos pasillos del castillo. Tal vez sea el fantasma de Manuela, una joven que fue ajusticiada y cuyo lamento aún resuena entre sus muros.

CASTILLO DE SIGÜENZA

Aunque a Sigüenza le sobran atractivos, visitar su majestuoso castillo es una buena razón para acercarse a este precioso pueblo medieval. La fortaleza tiene orígenes romanos y musulmanes, aunque adquirió su fama (y su nombre actual) en el siglo XII, cuando empezó a utilizarse como residencia de los obispos de Sigüenza. Durante las Guerras Carlistas y la Guerra Civil española fue destruido casi en su totalidad, hasta que en 1976 sufrió un minucioso proceso de restauración para convertirse en lo que es hoy en día: un Parador de Turismo. Entre sus muros pasearon obispos, reyes y príncipes, y hasta se dice que el fantasma de Doña Blanca de Borbón sigue vagando por sus corredores.

¿Una recomendación? No puedes irte de Sigüenza ver el patio del castillo y tomarte algo en su cafetería. ¡Te sentirás como si hubieras retrocedido a la Edad Media!

Foto: Paradores

CASTILLO DE GUIJOSA

Érase un castillo pegado a un pueblo… Así podríamos definir a este coqueto castillo restaurado, ya que a diferencia de la mayoría de fortificaciones que están construidas en atalayas de difícil acceso, el castillo de Guijosa tiene la peculiaridad de que está en medio del pueblo. Data del siglo XIV, y es uno de los mejores ejemplos de casa-fuerte.

CASTILLO DE JADRAQUE

Algo curioso es que se le conoce como “castillo del Cid”, aunque en realidad nunca estuvo allí. Y es que cuando pasó por estos lares camino de su destierro , todavía no existía el castillo. En sus orígenes fue una atalaya de origen musulmán, pero en el siglo XV Pedro González de Mendoza lo convirtió en una especie de palacio-fortaleza, dándole su aspecto actual. Posteriormente lo heredó su hijo, Rodrigo Díaz de Vivar y Mendoza, de ahí la confusión con los nombres.

CASTILLO DE PELEGRINA

A pesar de que el tiempo no ha tratado muy bien a este castillo, hacer una visita al pequeño pueblo de Pelegrina es algo súper recomendable. ¿Por qué? Porque si eres amante del senderismo y la naturaleza te encantará hacer una ruta por el cañón del río Dulce, y porque en este paraje incomparable Félix Rodríguez de la Fuente rodó más de una escena para sus documentales de “El Hombre y la Tierra”. Tal fue su importancia que hasta tiene un mirador con su nombre.

CASTILLO DE EMBID

Situado en la frontera entre Guadalajara y Aragón, esta fortaleza sirvió de refugio a los castellanos durante las numerosas contiendas contra el Reino de Aragón. Todavía pueden apreciarse la torre central y tres de sus almenas, dándole ese porte digno y tan medieval.

CASTILLO DE BRIHUEGA

Data de la época musulmana y en sus orígenes estaba construido sobre una roca rojiza, por eso durante siglos fue conocido como “el Castillo de la Peña Bermeja”. A diferencia de otros castillos de la región, fue concebido más bien como un lugar de recreo que de defensa. Prueba de ello son sus delicados detalles, jardines y fuentes.

CASTILLO DE PALAZUELOS

Se trata de otra de las numerosas propiedades de la familia Mendoza, ya que fue construido por el Marqués de Santillana en el siglo XV. Pero si vas a Palazuelos no te quedes solo con el castillo, ya que toda la villa es digna de visitar.

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