lunes , 20 noviembre 2017
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Sillones orejeros

¿Sabéis que tienen en común Don Draper, Narciso Ibáñez Serrador y mi abuela? Pues que, a pesar de ser personajes tan dispares, todos hicieron un excelente uso de la pieza que hoy es leitmotiv de nuestro artículo, si bien el protagonista de Mad Men popularizó la butaca vintage con la colaboración de su sempiterno vaso de whisky, Chicho debatía, pipa en mano, con su amigo Don Mariano sentado en un lujoso sillón de piel con capitoné y mi abuela se armaba con grandes agujas para tejer preciosas colchas acomodada en su orejero (cuya funda también había tejido con esmero).

Lo denominemos como lo denominemos, el sillón orejero es una pieza tan recurrente que pasó del ostracismo en el mundo de la decoración a ser un imprescindible en cualquier casa que quiera estar a la última.

Pero no es solamente una pieza recomendable por una cuestión estética sino que, este mueble se ha adaptado a nuestras necesidades convirtiéndose en un perfecto multiusos en el que leer, ver la tele o echarse una reponedora siesta. Así pues, frente a la rigidez de antaño, nos encontramos la flexibilidad que hoy nos dan los sillones relax, infinitamentearticulados, en los que podemos acomodar prácticamente cada parte del cuerpo de forma independiente. Esta solución es perfecta en caso de dar prioridad a la comodidad frente al diseño pero, si bien estas características no tienen por qué estar reñidas, a la hora de buscar un toque más moderno nos decantaremos por una butaca con respaldo más bajo, presumiblemente menos cómoda, pero en el que nos sentiremos un auténtico executive manager.

En fin, que podría entrar en infinidad de detalles como materiales, tejidos, colores o modelos, pero, como Don Draper, me voy a sentar en mi sillón ataviado con mi mejor pijama y, a pequeños sorbos, apuraré hasta la última gota de mi glamuroso Cola-cao.

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