Miércoles , 16 Agosto 2017
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La importancia de una buena iluminación

iluminacion portada

Pocas cosas son tan maravillosas y a pocas se les da tan nimia importancia como a la posibilidad de presionar un interruptor y crear luz.

Algo tan cotidiano y vital solamente adquiere relevancia cuando hay algún corte general (o particular, si no pagas a tu “querida” compañía eléctrica). En otras épocas o en otros países este acto, tan normal para nosotros, es algo verdaderamente utópico. Por otro lado, es curioso lo que puede acompañar o determinar la luz un estado de ánimo determinado. Así, si estamos melancólicos o reflexivos el cuerpo nos pide una suave y tenue iluminación; si, por el contrario, nos sentimos eufóricos tendemos a encender todas las luces de la casa a la vez (nota a las eléctricas: deberíais tenernos más contentos).
El caso es que siendo la luz un bien tan preciado y dedicándonos nosotros a lo que nos dedicamos no podemos dejar pasar la oportunidad de hablar de los artilugios que la contienen: las lámparas.

Es muy típico encontrar salones perfectamente amueblados con una bombilla “monda y lironda” colgada del techo. Priorizamos cualquier otra chorradita, pero lo cierto es que cualquier estancia está desnuda hasta que elegimos la lámpara adecuada. Así pues, queremos daros unas pequeñas ideas al respecto para conseguir hacer de vuestra casa lo que queráis que sea.

No vamos a descubrir nada nuevo si te hablamos de lo importante que es la iluminación en decoración, lo cual puedes conseguir colocando las luminarias en el lugar perfecto y con el tipo de luz adecuada, ya que con una mala iluminación puedes destruir el proyecto más elaborado. Del mismo modo, una buena iluminación realza hasta el resultado más básico. Vamos, que nada de colocar las luces donde caigan. Eso es algo que debes tener en cuenta a la hora de iluminar cualquier parte de la casa. Somos conscientes de que las dudas son más frecuentes de lo que nos gustaría para empezar, no se debe perder de vista la función de cada luminaria, pero teniendo en cuenta la decoración y el estilo de nuestro hogar. Es importante no perder nunca nuestra identidad. Es decir, que no es recomendable dejarse llevar por las modas.

salon tHay estancias como, por ejemplo, el salón-comedor en el que nos encontramos con varias funciones, y es el lugar de la casa donde nos reunimos con amigos y familia; pero a veces también puede ser un lugar de trabajo; y, por supuesto, de relax. Por eso, debemos tratar que la luz sea la adecuada para cada uno de los momentos. Debe crear un ambiente confortable. Con estas dos premisas podemos ponernos manos a la obra. Lo primero que hemos de tener clara es la distribución del espacio, teniendo en cuenta la situación de los puntos de luz y nuestras necesidades. Una vez sepamos esto, podemos empezar por el comedor, donde no faltará la lámpara de suspensión, que se coloca encima de la mesa. Según la medida y forma de la mesa la elegiremos redonda, rectangular u ovalada, extensible o fija. Las posibilidades son infinitas. En el salón es imprescindible una lámpara de pie. Se consigue una luz indirecta que deberemos encender cuando no haya luz natural, para poder movernos por la estancia sin tropezar. Si es de la que permite regular la intensidad de la luz, mejor. En la zona de los sofás, sobre la mesa de centro se instalará un colgante o plafón. Eso sí, que sea suficientemente potente para iluminar toda la zona. Tenemos la opción de jugar con la simetría y la repetición, y así dotar de mayor personalidad y estética a la decoración de nuestro hogar: está demostrado que la simetría en algún punto, sin abusar, da fuerza y nos atrae. Por ejemplo dos lámparas no muy grandes en la mesa de comedor, dos pies de salón estrechos uno a cada lado de un sofá. O dos lámparas de mesa sobre dos mesas gemelas.

dormitorio 2 - copia

En los dormitorios jugaremos con la distribución del mismo, un punto de luz en el techo nos aporta una iluminación general de la estancia, al que acompañaremos con varios puntos independientes en la zona de las mesilla, bien de sobremesa, bien descolgadas desde el techo.

En otras zonas como el pasillo, podemos jugar con la iluminación indirecta que nos aporta una atmósfera cálida y crea un efecto de amplitud espacial. Ya sea una iluminación rectilínea o difusa, desde arriba o desde abajo, puesto que una una cosa queda clara: realza la arquitectura del espacio interior.

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