Miércoles , 16 Agosto 2017
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La anti-blogger

Revista Urban Style Guadalajara regaliz para dos

Sonando: Honky-Tonk Women (The Rolling Stones)

Pues ahora que Mick Jagger ondea su servilleta al más puro estilo “cuñao borracho en boda de su hermana”, se puede decir que hemos perdido la vergüenza, por fin.

No te dejes engañar por mi melena rubia, que este rubio va y viene y ríete tú de tus prejuicios y ríome yo de tu ignorancia. Soy la anti-blogger que ha venido a poner los puntos sobre las íes y las tildes sobre las sílabas que correspondan.
Mi vida es tan normal o anormal como la tuya. Vivo en una casa pequeña y desordenada por momentos, la decoración no sigue patrones, los pajarillos no cantan ni las nubes se levantan. A veces huele mal y a veces tiene polvo, pero de males y polvos la vida también se compone, y mi casa es mi fortaleza y la defenderé con uñas y dientes.
Vivo sola, conmigo misma: soy mi mejor y mi peor compañía. No tengo mascotas, ni siquiera me gustan los animales. No les profeso odio, simplemente es que no sé interactuar con ellos. Mi dieta no es “healthy life” porque existen días en los que no queda tiempo ni para cocinar, y porque me gusta (mucho) comer tomate con arroz, y pringar pan en toda salsa que se precie. No sé a qué viene eso de los cup-cakes, los
muffins o las cookies; yo soy de magdalenas de toda la vida y de galletas Tosta Rica, y además lo mojo (todo) en leche con café, que no café con leche. Hago deporte, eso sí, pero cuando me pesa el culo  maldigo y me juro que nunca volveré a moverlo del sofá.
Mi armario tiene ropa de estilo “que me gusta”, y ya. Hay mucho bodrio también, pijamas raídos o  bragas que me llegan por el ombligo. Pero cuidado con la multitud de vestidos, pantalones “pitillo”, faldas o lencería fina que combinar con unos buenos tacones. Mi vicio confesable es el maquillaje y
aquí es donde mi condición de anti-blogger flaquea. Adoro los eye-liners y los pintalabios rojos.
Amanezco de mala uva por las mañanas, retraso más de cinco veces el despertador, soy perezosa y necesito desayunar antes de salir de casa, así que ni se te ocurra pedirme que sonría y menos para una foto.
No entiendo el término “cuqui” y me pone nerviosa la gente desconocida que te llama “cariño”. Me gusta utilizar bien el lenguaje y los idiomas, y no sé por qué tenemos que hablar spanglish a todas horas, si el castellano es ya suficientemente rico y variado.
En fin. Cuando pensabais que la vie iba a ser, efectivamente, en rose, voy y aparezco yo.

Pronto más regaliz para dos, amigos.

URBAN Style signature: Leticia San Andrés

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