sábado , 18 noviembre 2017
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El sueño de Ícaro, un sueño hecho realidad en la ribera del Henares

pradillo_Hangares, torre avistamiento y chalet pilotos copia

El 17 de diciembre de 1896 una Real Orden creaba con carácter definitivo el Servicio de Aerostación Militar en Guadalajara.

A partir de ese momento el polígono de maniobras que tenía la Academia de Ingenieros en “Los Manantiales” se transformaría en Parque de Aerostación, y el antiguo acuartelamiento de San Carlos en “Cuartel de Globos”. Comenzó así una de las etapas más brillantes de la historia de la ciudad, en la que se sucedieron notables acontecimientos en la difícil empresa de materializar una de las principales aspiraciones del hombre: imitar el vuelo de las aves y elevarse sobre el suelo ayudado de artefactos debidos a su propio ingenio.

El primer hito de esas efemérides se produjo en diciembre de 1900, cuando sobre las terrazas del Henares se alzó un aerostato cometa, una ascensión a la que siguieron otras muchas en estos globos cautivos y en otros de vuelo libre. Más tarde, entre 1906 y 1908, el inventor Torres Quevedo y el ingeniero militar Alfredo Kindelán desarrollaron los prototipos de un dirigible, un proyecto exitoso que situaba a nuestra capital entre los centros aeronáuticos más importantes de Europa. Aún, en 1910, se escribirían otros interesantes capítulos con la llegada del dirigible ‘España’, para el que se construyó un enorme cobertizo, y con el aterrizaje del aeroplano tripulado por Jean Mauvais.

25, NC, Caza británico en aeródromo, c

Así, el cielo guadalajareño se convirtió en el telón de fondo donde una y otra vez dibujaban su silueta y trayectoria globos, dirigibles y aviones de todo tipo; en particular, desde la publicación de la Real Orden de 19 de diciembre de 1912 que permitía la compra de unos terrenos para instalar un aeródromo entre la vía férrea y la carretera de Torrelaguna.

hangar, 1910 Torres Quvedo, 1908

Aquí, en 1917, se construyeron unos barracones para aeroplanos y una singular “Casa-Chalet” con funciones de observación. Esta “Torre de Avistamiento” es el antecedente de la “Torre de Señales” erigida en el Aeródromo de Cuatro Vientos en 1921, y, por tanto, la primera edificación diseñada en España para el control de maniobras en un campo de aterrizaje. Esta condición la convierte en un monumento histórico de primera categoría, merecedora de ser protegida y rehabilitada para el disfrute de todos; más aún, cuando, quizás, sea la más antigua en su género conservada en todo el planeta.

La historia de este Aeródromo Militar y la crónica de lo acontecido en la ciudad durante estas cuatro décadas de oro (1896-1936) pueden seguirse en la exposición “Los orígenes del control aéreo. Los ingenieros militares pioneros de la aeronáutica española” instalada en el Museo de Guadalajara hasta el próximo 5 de noviembre.

www.pedrojosepradillo.com

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