lunes , 18 diciembre 2017
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Crujiente de otoño

Sonando: So far away (Dire Straits)

Ingredientes:
·Panecillos tostados.
·Paté de trufa.
·Dos rodajitas de queso de cabra por rebanada de pan.
·Una cucharadita de mermelada de fresas o de frutos
rojos por rebanada de pan.
·Perejil seco para decorar.

Todavía recuerdo esos días de otoño, migajas de calidez que nos dejó el verano y preludio del hastío venidero. Aún con legañas en el alma, que da rabia salir ahí afuera por el chaparrón que pueda caérsele encima a uno, compongo con mis manos los sabores delicados a través de los cuales fluyen los sentidos.

El otoño cruje en forma de panecillo tostado, y se dispone largo y eterno en tonos ocres y dorados. Aparente aridez desvanecida por las lluvias, bosques húmedos y fecundos que conservan manjares en sus adentros, trufas exquisitas no encontradas por todos los ojos que las buscan, dichosos los nuestros que se hicieron con ellas. De las trufas preciadas nace su esencia en crema, y, cual manto de terciopelo, cubrimos el otoño, panecillo tostado infinito, arropado, que no pase frío. Viene después el sabor intenso del queso de cabra, textura blanda que nació para acoplarse sobre el manto y el pan, los dos unidos, inseparables, fundidos; de manera que ya tenemos al otoño crujiente bajo la humedad de la crema de trufas, al calor que el queso les regala.

Y los días van menguando, y al final de cada uno se adentra el ocaso, cielo rojo que en otoño sabe a los frutos del mismo bosque, aquel que atesoró las trufas y otros galones dorados emergentes en el tiempo de lluvias. Cae el atardecer con sabor a mermelada de fresas sobre nuestro panecillo crujiente vestido al completo de otoño, y por fin al posarse encima descansa, sabedor que su dulzura permanece, y que será el primer sabor que reluzca, paradojas de la vida, aunque atardecer signifique el final de cada día.

Adornará nuestro crujiente de otoño el verde polvo de la pradera, perejil seco soplado por el viento, y será entonces completo, con ocres, rojos, verdes y amarillos, por fin nuestro otoño perfecto.

Pronto más regaliz para dos, amigos.

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La imagen que proyectamos no deja de ser eso, una imagen al fin y al cabo, y como tal, dependerá siempre de los ojos con los que sea mirada.