lunes , 22 octubre 2018
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Amueblar VS decorar

¿Es lo mismo vestirse que arreglarse? En mi caso, para ir a comprar los churros del sábado me pongo lo primero que me cae encima al abrir el armario. No hay, en ese caso, ningún tipo de criterio estético, primando únicamente la comodidad. Sin embargo, cuando algún día consigo “colocar” a mis hijas con sus maravillosos abuelos para llevar a mi mujer a cenar a un bonito restaurante, no se me ocurre ponerme el pantalón de chándal reflectante de los 90 y la sudadera raída (todos tenemos una que nos negamos a tirar contra la voluntad de nuestra pareja).

En esa extraordinaria ocasión me preocuparé de darme una buena ducha, arreglarme la barba, recortarme las cejas, intentar arreglar mis rebeldes greñas, sacar a pasear mi perfume de Antonio Banderas, plantarme mi mejor camisa y unos pantalones decentes y sacar brillo a mis zapatos. Tal vez (y solo tal vez) después de la cena haya suerte… y nos sobre tiempo para ir al cine. El caso es que esta diferencia entre vestirse y arreglarse la podríamos extrapolar al mundo de la decoración. ¿Es lo mismo amueblar que decorar? Creo que la respuesta es bastante clara.

Amueblas un piso de alquiler en el que sabes que estás de paso. Amueblas provisionalmente tu casa nueva porque
después de pagar la entrada, la cuenta corriente se te ha quedado tiritando y asumes que crear el hogar que quieres es una labor prolongada en el tiempo. Amueblas cuando te preocupas únicamente de la funcionalidad y de estar mínimamente cómodo. Ves un hueco y, a ojo de buen cubero, calculas que te cabe el mueble que tu hermana iba a llevar a Remar. Esto es el equivalente al chándal de los 90, algo que te ha hecho un buen apaño esperando la ocasión de ubicar a tus pequeñas. Sin embargo, el proceso de decoración de un hogar es algo mucho más complejo. Requiere una importante planificación, asesoramiento y, como no, un presupuesto destinado a tal efecto (no tiene que ser especialmente alto para realizar cosas increíbles).

Es importante tener clara la idea que tienes para ese rincón de la casa y estar abierto a dejarte aconsejar por profesionales, pues no siempre nuestras ideas son viables. A veces tendremos que bajarnos de nuestro burro y abandonar ideas que nos parecían brillantes.

Por otro lado, a la hora de decorar es fundamental el proceso de toma de medidas de la estancia, para el cual hay que tener en cuenta una serie de factores que a los profanos en estas lides se nos suelen pasar por alto (tomas de corriente, radiadores, ángulos de las esquinas, etc.).

En cuanto a la decoración en sí, siempre primará el gusto personal pero, aunque en última instancia sea el cliente quien decida, dejarse asesorar por un profesional del sector sobre, por ejemplo, la resistencia de un material para una mesa exterior o el tipo de sofá que mejor encaje en una esquina determinada, nunca está de más.

Todas las herramientas disponibles del equipo de Porticada siempre estarán al servicio de aquellos que quieran convertir un lienzo en blanco en una pequeña e individualizada obra de arte. Para nosotros es una experiencia única con la que tú podrás disfrutar de tu vivienda.

Así pues, dejad a los niños con los abuelos, adecentaos y decorad vuestra vida.

 

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